miércoles, 7 de diciembre de 2016

Diciembre es un buen mes

La mejor cuadrilla, aunque faltan algunos.
Diciembre es un buen mes, para cazar perdices, se entiende. Para el estómago y para el bolsillo es nefasto. El clima por lo general acompaña, si ha llovido los campos estarán blandos, con tierras aradas y recrecidos propicios para que la perdiz se aguante. Pero lo mejor es la temperatura y la humedad que, por fin, ya es más fresca. En estas circunstancias más favorables los pointers, aun casi sin viento, son capaces de localizar, mostrar y fijar las perdices a una distancia respetable. Por lo demás, las perdices son más proclives a aguantar un poco, lo suficiente para que algunos de los lances que se van sucediendo durante la mañana culminen con la perdiz embocada.



El domingo día 4 Málaga y Cádiz estuvieron bajo los efectos de una borrasca descomunal que ocasionó multitud de daños materiales y, por desgracia, también personales. Sin embargo, parte de la campiña sevillana se mantuvo aislada de la tromba de agua. Eso nos permitió echar la mañana en Osuna, aunque con poca fortuna en cuanto a la percha. No obstante, el resultado fue positivo en lo referente al rendimiento de Ada y Diva, cada usa facturó una muestra a las perdices aunque estás, más ariscas que un gato criado en un pajar, no daban oportunidad para acercarse.

El día de la Constitución en Fuentes de Andalucía los campos amanecieron hartos de agua, hinchados, y las perdices dieron juego. Por estos lares, de campos infinitos, da gusto cazar por los paisajes de barbechos interminables, por la compañía, por supuesto, y porque es raro ver que un aficionado a la caza de la perdiz no vaya acompañado de uno o dos perros de muestra. Que alegría me da verlos acompañados de sus pointer, desaparecidos en otros lugares. Esto último que al profano le parecería lo normal es, por el contrario, lo tristemente habitual en otros acotados. Cuerdas de cazadores desprovistos de perros que barren los campos disparando a todo lo que se menea.
Ada de Casabermeja y Diva del Vale del Upa

Esta mañana fue breve, el cupo quedó hecho en hora y media. Como siempre Diva, acompañada esta vez por Ada, salió a comerse el campo, es un autentico placer ver como esta perra lo da todo. Eso se ve, no se puede explicar. Ada, por su parte, puede decirse que tanto monta, monta tanto.
Tres perdices y una codorniz completaron la percha.



En cuanto a los lances, desde que llevo una cámara deportiva, los dejo a la interpretación de cada cual. Más vale una imagen que mil palabras.


Buena caza a todos.

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